Pasión flamenca: un tributo
Que me perdonen mis amigos españoles, pero esta venezolana siente una pasión absoluta y desenfadada por el flamenco y todo lo que lo rodea. Tempranamente, Camarón llegó a mis oidos como un murmullo de medianoche y hasta el día de hoy, mi sensualidad se despierta hasta dejarme hecha jirones contra la pared cada vez que me empuja el hombro su voz.
Más tarde vino Rosario y se burló de mi concepto del flamenco, cuando me dijo cómo aullaba su gato y los "sabores" del romance con acento andaluz, para ahora terminar llenándome de flores la vida.
Por acá han pasado muchos, con mayor o menor ruido, con más o menos apego a lo clásico o a la fusión: Martirio, Joaquin Cortés, Alejandro Sanz, la misma Rosario y por ahí se acerca Farruquito...
Yo, para ahogar este deseo más añejo por ancestro perdido y desconocido, me pierdo en las calles con los vidrios arriba y vivo mi mundo musical sintiéndome sobre el tablao.
Voy saliendo a mi clase de flamenco, hace menos de un año intento dar los pasos y durante dos horas semanales vivo mi pasión yo solita, sudo, me libero, me transporto, vivo, me desnudo internamente y siento que mi cuerpo se desdobla en todos sus sentidos cuando dibujo espirales en el aire con manos, piernas y brazos.
Quiero bailar, quiero bailar, quiero desplegarme vestida de negro y que mis oidos no escuchen otra cosa que el taconeo de mis pies siguiendo el ritmo en seis tiempos.
Gracias ESPAÑA por traerme en esos barcos esta parte de ti.
P.S. Por cierto... ¿cuándo vendrá Ketama a Venezuela?

Jian Piero dijo
Me parece excelente que sientas esa pasiòn por las artes en escena. Desde que tengo uso de razón me fascina el baile; las coreografías, el sentir la música y projectarla con todo tu cuerpo, es uno de los sentimientos que me hace sentir vivo.
28 Octubre 2005 | 04:07 AM